Manifiesto (V)

PREAMERICA
¿Por qué nos llamaron
indios?
Cristóbal
Colón vivió y murió en la ignorancia absoluta acerca
del Nuevo Mundo que había descubierto. Colón tenía convicción
y fe de haber llegado por el Océano Atlántico al Asia, concretamente
a la India. A causa de esta ignorancia los habitantes del Nuevo Mundo, fuimos
bautizados con el nombre genérico de INDIOS. Para Colón el Nuevo
Continente era la INDIA, y sus habitantes, los INDIOS. Américo Vespucio
es quien llega a la certeza de que las tierras descubiertas por Colón,
no eran las INDIAS, sino un Nuevo Continente; razón por la que estas
tierras no se llamaron Colombia, sino América.
La obra de la ignorancia tendrá vigencia hasta el día en que
triunfe nuestra Revolución, y alumbre el Sol de la Libertad para el
indio; entonces, sólo entonces podremos y tendremos que dejar y para
siempre nuestro infamado nombre de INDIOS; sólo entonces volveremos
orgullosamente a nuestro genuino, auténtico y propio nombre de INKAS:
hombres inkas.
¿Cómo
eran los españoles que nos “conquistaron”?
España,
a comienzos de la Edad Moderna, era un país atrasadísimo, casi
bárbaro. En las grandes invenciones de la época: la brújula,
la pólvora, el papel de trapos y la Imprenta, no aparece ni un español.
La Península Ibérica salía de la Guerra de la Reconquista
que había sostenido con los Moros Musulmanes por ocho siglos.
La cultura del pueblo se hallaba sumergida en la más negra superstición.
España, igual que los demás pueblos de Europa, creía
en las brujas y quemaba gente. Inocentes seres humanos, bajo acusación
de lenguas viperinas eran tenidos como posesos por Satanás; y juzgados
con la ley en la mano y echados al fuego.
Los
Reyes Católicos, Fernando e Isabel, que vivían en la miseria,
la ignorancia y la mugre (Natalio Rivas -Anecdotario histórico- Madrid
1963), sólo alcanzaron a dar a Colón 350.000 francos, 3 barcos
y 120 presidiarios ladrones y asesinos que llenaban las cárceles. Colón
partió del Puerto de Palos el 3 de agosto de 1492, y al amanecer del
día viernes, 12 de octubre del mismo año, cayó de rodillas
en tierra americana, "llorando de alegría".
Los españoles de la Conquista y de la Colonia, eran ; dueños
de extensísimas tierras ubérrimas; de fabulosas minas argentíferas
y auríferas; dueños, en fin, de millones de indios esclavos.

Analfabetos y criminales de carne y alma, cruzaron el Océano
cubiertos de andrajos, con el hambre sedimentada por siglos, comiendo afrecho
y piojos.
Apenas llegados a América, se
convirtieron en Señores e Hidalgos
